Pieles alérgicas, intolerantes o sensibles



Pieles alérgicas

Pieles alérgicas:

¿Te pica la piel? ¿Se te ha descontrolado el acné? ¿La rosácea te acompleja? La piel te está avisando como mejor sabe: inflamándose. ¿Y si tuvieras una piel alérgica?

La piel alérgica es difícil de diagnosticar, porque se puede confundir con una piel sensible o intolerante.

Las pieles sensibles o intolerantes son cutis que, por determinadas razones- responden de manera exacerbada a diversos factores, que puede ser desde el uso de un cosmético, al estrés, la alimentación desequilibrada o incluso las radiaciones solares. ¿Y cómo responden? Pues también aquí hay un amplio abanico de opciones: picor, escozor, rojeces, descamación…

Sin embargo, en las pieles alérgicas, entra otro componente en la balanza: el sistema inmunitario. Nuestro cuerpo se defiende frente a sustancias normalmente bien toleradas por la mayoría. Para ello, fabrica anticuerpos y se produce una reacción alérgica. Cualquier sustancia puede provocar una reacción alérgica y la consecuente inflamación (plantas, pólenes, hongos, medicamentos, alimentos…) Y, casi siempre, en un 78% de los casos, la piel se ve afectada.

Las personas alérgicas por norma general suelen padecer algún episodio de rojez, inflamación, descamación en placas, costras, fisuras en la piel, acompañados de sensaciones de quemazón, picor y tirantez.

Para las reacciones alérgicas de la piel, se recomiendan activos neutros como el Aloe vera. Habría que evitar los retinoides y siempre hacer una “prueba de uso” del cosmético (probar el producto durante tres días seguidos en la zona interna del antebrazo, a la altura del codo).

Pieles sensibles

Pieles sensibles:

El hecho de que los factores que provocan los síntomas de la piel sensible sean múltiples y de que cada individuo reaccione de diferente manera ante cada uno de ellos, hace que el tratamiento sea difícil tanto para el dermatólogo como para el paciente. Cada caso es único y debe tratarse de manera única.

• Para pieles sensibles, hay activos como el ácido mandélico cuyo tamaño de molécula es considerablemente grande, lo que la hace ideal para tratamientos antienvejecimiento en pieles sensibles.

• La exfoliación es muy recomendable. Hay exfoliantes específicamente formulados para pieles sensibles que incluyen activos como el mandélico y agentes exfoliantes mecánicos poco abrasivos, como los microgránulos de polietileno.

• Por supuesto, siempre es recomendable también la

protección solar. Si abusamos de él, el sol se puede convertir en el principal enemigo de la piel.

Para el escozor, se recomienda el Aloe vera, que es un calmante natural, al igual que la manteca de karité, la centella asiática, la camomila, pantenol… Entre los activos no recomendados figuran los retinoides.

¿Y la rosácea?




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La rosácea. Se denomina rosácea a la piel enrojecida o con rojeces de forma crónica. Se trata de una afección de la piel, inflamatoria y crónica, que se caracteriza por el enrojecimiento facial causado por diferentes factores que causan una vasodilatación y una vasoconstricción bruscas (como cambios de temperatura, jabones irritantes, viento intenso…). Es más frecuente en mujeres de piel clara y sus causas son desconocidas. El diagnóstico y el tratamiento correcto de la rosácea es muy importante. Ya que, si no se trata correctamente, es posible que la inflamación sostenida de la piel durante un largo tiempo produzca alteraciones y deformidades permanentes. Los dermatólogos recomiendan ácido azelaico, azeloglicina, siempre junto a activos calmantes como el pantenol y evitar el retinol.

[plegar]

 

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