Operar sin transfusiones



Entre el 40% y el 60% de las unidades de sangre son transfundidas sin una indicación real. No se trata de consumir menos sangre, sino de garantizar la seguridad del paciente.

La medicina sin sangre es beneficiosa para la salud de cualquier paciente, pero muy poco conocida por la población. En cualquier caso, una transfusión no es acto banal: equivale al trasplante de un órgano, por lo que es imprescindible limitar su uso, algo que ya es posible gracias al patient blood management, la aplicación de distintas estrategias para evitar transfusiones y mejorar el pronóstico del paciente.

Beneficios de la cirugía sin sangre

Cuando se lleva a cabo una transfusión de sangre, el sistema inmunológico del paciente se ve obligado a luchar para aceptar ese nuevo fluido. Por eso limitarlas a los casos en que sean estrictamente necesarias ofrece ventajas:

  1. Evita que las defensas del paciente bajen demasiado.
  2. Reduce las complicaciones postoperatorias.
  3. Disminuye el tiempo de estancia hospitalaria.
  4. Permite ahorrar recursos desde el punto de vista social: la sangre es un bien escaso y, limitando su uso, siempre habrá reservas para quienes de verdad lo necesiten.

¿Cómo funciona?

El patient blood management se basa en tres pilares:

 




  • El primero, tratar la anemia preoperatoria: antes de entrar en el quirófano, se prepara al paciente para que soporte mejor la pérdida de sangre inherente al procedimiento quirúrgico. Los niveles de hemoglobina se pueden aumentar en casa – con tratamiento por vía oral de hierro, ácido fólico y vitamina B12– o ambulatoriamente en el hospital de día –con tratamiento endovenoso–.  Con más hemoglobina, el paciente tolerará mejor la pérdida de sangre.
  • El segundo, durante la cirugía, es disminuir la pérdida intraoperatoria de sangre y recuperar la sangre que el paciente pierde para volver a administrársela –un aspirador la recoge, y posteriormente se filtra, limpia, centrifuga y concentra, para administrársela de nuevo: no hay mejor sangre para un paciente que su propia sangre. También se le suministran fármacos para reducir el sangrado durante la operación.
  • Y, por último, el tercer pilar es tratar la anemia postoperatoria, para que la recuperación sea más rápida y no se precise transfusión.

El lema de la cirugía sin sangre podría ser “Empieza con más sangre, reduce su pérdida y recupera la que puedas“.

 

 

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